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jueves, 1 de octubre de 2015

¡Tai Loi!


Se cuenta que ya el propio Buda Gautama, allá por el 600 a.C., utilizaba en alguna antigua región nepalí el Gong como maestro espiritual, alentando y transmitiendo incluso su uso entre sus propios discípulos. Tras profetizar un cambio en la utilización del Gong y su resonancia, Sakiamuni envió a veintiséis apóstoles a lo más profundo del lejano Oriente con unas instrucciones muy claras y precisas: inscribir en la faz de cada Gong y Campana dos caracteres del chino mandarín, tai loi, los cuales podían traducirse como "el Bien ha llegado".

Dichas palabras procedían, en realidad, de una cuarteta atribuida al mismísimo Confucio (551-479 a.C.), contemporáneo de Sidarta Gautama, en la cual podía leerse fao kai tai lo, traducido como "el Mal se ha ido, el Bien ha llegado". De este modo, y mediante el uso extendido de dichos caracteres, Gautama estaría proclamando, antes de su mahasamadhi (retorno a la Fuente y fusión con lo Absoluto), el regreso de la Felicidad al mundo, la conexión del Cielo y la Tierra y la Espiritualización de la Materia, así como también el advenimiento del próximo Buda histórico a finales del siglo XX.


Esta nueva reencarnación búdica sería conocida como Maitreya, nombre que ha sido interpretado por algunos eruditos y exégetas como "Amorosa Bondad" y "Resonancia Universal". De esta forma, Maitreya se encarnaría en esta Edad de Conflictos, conocida en el Hinduismo como kali-yuga, con el fin de elevarnos e impulsarnos a una nueva Edad Dorada o satya-yuga en donde todos los seres puedan desarrollar su potencial gracias a la vibración espiritual cósmica del OM, el Gran Tono Gong de la Existencia. Y es que, tal y como el propio Sakiamuni enseñó a sus discípulos, no existe una mayor práctica espiritual para la humanidad que meditar en el sonido: by listening to the sound of one's own inner nature, disengaging from the sounds of the outer world, the way to enlightenment may be found (Don Conreaux). 

¡Tai Loi!

miércoles, 17 de septiembre de 2014

La música como medicina



Nuestros antepasados creían que la música tenía el poder de armonizar el espíritu de formas inaccesibles para la medicina [tradicional]. En la antigua China, uno de los usos más antiguos de la música era el de la sanación. El carácter chino para "medicina", de hecho, proviene del carácter utilizado para aludir a la "música".

Ya en los tiempos del Gran Emperador Amarillo (2.698-2.598 a.C.) se descubrió la relación existente entre la escala pentatónica, la teoría de los Cinco Elementos, los cinco órganos internos y los cinco órganos sensoriales. En la época de Confucio, los eruditos se servían de las propiedades calmantes de la música para mejorar y fortalecer el carácter y la conducta de la gente. 

En la actualidad, la investigación científica ha validado también la capacidad terapéutica de la música para disminuir la presión arterial, reducir la ansiedad, mejorar la concentración y establizar el ritmo cardíaco, entre otros. (Gao Yuan, compositor de la Orquesta Sinfónica Shen Yun)